Dice el diputado Jorquera del BNG que está bien la dimisión del ministro de justicia, porque no solo hay que ser honesto, hay que parecerlo. Esta frase que muchos políticos de todos los colores usan a menudo guarda el completo significado de la política para muchas personas, algunas de las cuales se dedican a la política. Aquí existen variantes:
1/ El político que es honesto y aunque se la suda no le queda más que parecerlo, digase de un presidente o cosas por el estilo.
2/ El político que es honesto y además se esfuerza en parecerlo, unos pocos.
3/ El político que es honesto y se la suda el parecerlo, él o ella está para hacer su trabajo: unos pocos, pero que son mejores que los primeros, porque están tan ocupados haciendo bien su trabajo que no tienen tiempo para preocuparse de polleces como lo que piense alguien más.
4/ El político que no es honesto y quiere parecerlo: vamos, lo que se llama un zaplana de la vida, que lo único que quiere es que la gente se olvide de que una vez lo grabaron en una conversación privada aseverando que el sólo estaba en política por la pasta y el resto se la sudaba.
5/ El político que no es honesto y no quiere parecerlo: esto es lo que se llama un baltar o un fabra. El primero conocido por afirmar sin miramientos que si alguien le va al despacho pidiendole que haga una llamada a la SS (Seguridad Social

) para que un médico amigo le adelante la cita en el hospital, jodiendo al resto de la población, él lo hace, es lo mínimo. Siempre y en todos casos estes tipo de político intenta además que nos creamos que lo honesto es lo que ellos practican, heredando cargos públicos de padres a hijos.
Por regla general los políticos de éxito son los tipo 1/ 4/ 5/ . Para ser tipo 1/ tienes que ser un elegido divino o algo similar. A mi me gusta ser honesto, por lo tanto no podría ser tipo 4/ o 5/ --> por consiguiente jamás en la vida sería un buen político. Es algo normal, si la gente afiliada a un partido el 90% del tiempo se lo pasa queriendo cortarle la cabeza a su dirigente, que es popular porque viste bien y mola mucho, que no haremos el resto.
Pues eso, más ser y menos parecer.
En definitiva se saca que yo nunca podría ser un buen político